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Ha concluido la edición 2000 del curso de verano Música en Compostela y lo hizo con las pompas tradicionales
. El Presidente de la Xunta de Galicia, don Manuel Fraga Iribarne, que se siente muy satisfecho de su epílogo al libro +La mentira histórica desvelada+ de Juan Luis Beceiro García, (del cual ha adquirido el gobierno gallego 300 ejemplares), en el que se desmienten diversos genocidios, actuó también en la clausura del Curso junto al director del mismo, Antonio Iglesias, antiguo Subcomisario de la Música cuando Fraga era Ministro de Información y Turismo de la Dictadura.
Entre la autocomplacencia y el gusto por la música que unían a los presentes al acto, aún pesaba en el ambiente el noble gesto de don Antonio Iglesias al acercarse en el último día del certamen al comedor de los alumnos, donde como único elemento diferenciador estaban los exquisitos mariscos y pescados que poblaron su plato y las muy modestas y escasamente frescas viandas que, como el resto de los días, caracterizaban el magro menú de los alumnos de Música en Compostela. Conforme a la consolidada tradición del Curso, algunos jóvenes se vieron aquejados por una lamentable gastroenteritis. Varios de los enfermos estaban involucrados en el estreno de la opereta satírica de Pedro López: +La maté porque era mía+, que por éste y otros motivos no pudo llevarse a cabo.
El próximo año, Música en Compostela recibirá de nuevo un número elevado de alumnos que permitirá repetir las tradiciones habituales de los discursos, las demostraciones de devoción católica, el amor manifiesto a la música y el aprecio al buen comer que tiene en Galicia un lugar importante. Sabedor don Antonio Iglesias como buen orensano de las limitaciones de la cocina gallega, que se ven compensadas por una materia prima excelente, optó en esta última comida de 2000 por unos exquisitos decápodos sencillamente cocidos: las cigalas [Nephrops norvegicus]. ¡Buena elección!
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