Como esto es Italia y en Italia todo vale, no es extraño que un día llegues a un teatro y te digan que la orquesta está de huelga y que tocará un piano en su lugar. Y es que, si hay críticas que son difíciles de hacer, esta me ha costado tres veces más, mezcla de desconcierto y admiración.
Al principio estuve muy escéptico y desilusionado con el nuevo formato que había adoptado la Bolena. Aparte, se trataba, con toda probabilidad, de una de las últimas veces en que Mariella Devia abordaría el rol. Sin embargo, contra todo pronóstico, lo que pudo verse en la capital toscana fue un espectáculo intenso y apasionante, en que los cantantes dieron una ejemplar muestra de profesionalidad y entrega al público, humanizándose y logrando un resultado exultante.
Comentarios