Cuando el Colón monopolizaba la ópera en Buenos Aires, al Avenida, la emblemática sala del barrio español cerca del Congreso legislativo íbamos a ver zarzuela. Allí podíamos cantar todos, leyendo de un telón pintado, el coro de los románticos o el rondó de los enamorados, que era lo que peor nos salía, por las indecisiones de las hembras y los machos en la audiencia frente a sus partes (“Donde estarán nuestros mozos… ya estoy aquí no te amohínes mujer”). Pero los tiempos cambian y las incertidumbres de las temporadas del Colón, más su prolongado cierre por refacciones, han terminado colocando el Avenida, hoy magníficamente renovado después de un incendio, como teatro de ópera alternativo donde temporadas como las de Buenos Aires Lírica y o Juventus Lyrica han ayudado a revitalizar algo de la tradición de aquella gran ciudad italiana…
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