En estos días de llamada al orden por parte del gobierno central a las comunidades autónomas, me ha sorprendido encontrarme en la prensa con todo un aluvión de declaraciones envalentonadas de dirigentes del Partido Popular poniendo a Galicia como ejemplo de austeridad y contención en el gasto público... Para quienes padecemos el (des)gobierno de Alberto Núñez Feijóo, los efectos de esa retracción en la inversión económica por parte de la Xunta de Galicia son más que evidentes: desde la sanidad a la obra pública, pasando por ámbitos tan sensibles para el futuro de un país como la educación o la cultura; ambos departamentos hoy en manos de un mismo conselleiro (o gestor, en su ideología de rancio neoliberalismo), para el cual se nos antoja demasiado grande la responsabilidad de la tarea; a no ser que, continuando esa senda de progresivo…
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