Primera de una larga serie de representaciones con tres repartos en los papeles principales, el regreso, tras más de veinte años y con un total no muy elevado de representaciones, del título más conocido de Cilèa, demostró que el público le es fiel y que para demostrar que son ‘agua pasada’ no bastan ni las dificultades objetivas ni las ‘malas’ (o ‘buenas’) conciencias líricas que suelen arquear sus cultas cejas cuando se trata de este autor, de esta obra, de este período (y también del género puestos a arquear).
Teatro si no atestado sí muy lleno y desbordante de interés, un alto nivel de profesionalismo en las interpretaciones, algunas con una cuota de interés muy alta, subrayaron que un nivel bueno o muy bueno, rozando -sin llegar- a lo sobresaliente, bastan para que la obra haga su efecto. Empezaré repitiendo lo que en otro sitio he…
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