"Addio del passato": todo está consumado, ya a partir del preludio, que sorprende a la enfermera corriendo el cierre relámpago de la bolsa blanca con el cadáver de Violetta. La bolsa es inmediatamente transferida a una camilla, para poder así asear el lecho donde ha fallecido la tísica. Particular cuidado merece la desinfección del suelo, el colchón y aún la estructura metálica de la cama, retirada justo en el momento en que el pasado se aproxima desde el fondo de la escena con una Violetta elegantísima en sus lentejuelas oro y una tropa de contemporáneos jóvenes pijos que bailan y cantan desenfrenadamente alrededor de un piano cubierto de flores. Alfredo, el único de saco y corbata, los mira con aprensión y timidez. La vuelta a la clínica en el cuadro final es literalmente “clínica” en el cuidado de un enfermero y una enfermera con…
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