Al atardecer de un sábado, de la semilla plantada por el director Josep Pons durante los ensayos, brotó un paraíso perdido de oriente en el mástil de mi viola mientras una voz de mujer cantaba: " Asia, Asia / viejo país maravilloso de cuentos de institutriz/ donde duerme la fantasía como una emperatriz/ ". Su nombre, Scherezade, unido al de su autor, el compositor Maurice Ravel, aspira a ser una palabra mágica que libere su imaginación de la cárcel de guerra donde la realidad actual la mantiene confinada. Scherezade-Ravel. Insista en unir estas dos culturas en voz alta: Scherezade-Ravel.Pons nos devolvió al presente este edén del pasado con palabras que me revelan la certeza de que la música no está en las notas, sino entre ellas. Y cuando mis dedos acariciaron los pétalos de las flores exóticas que surgían de los pentagramas, los…
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