Algunas de las ventajas que tiene para una compañía de danza ser titular de un teatro son que, además de ser el habitual poblador de la escena, se tiene una estrecha colaboración con una orquesta concreta, un equipo técnico conocedor del espacio en que trabajan y una labor mediática en condiciones. La mayor de las desventajas, es que cuando se comparte infraestructura con la compañía de ópera, la de danza generalmente se tiene que aguantar con las sobras de programación y presupuesto de las producciones de los demás. O sea, lo de siempre, pero encima sabes quién se lo queda. Si bien no debería haber excusa posible para desfavorecer conscientemente una de las dos partes para quedar bien con la otra, también es cierto que si la dirección del teatro es alguien que no sólo viene del mundo operístico, sino que es un brillante y respetado…
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