Dicen las notas del programa de mano que Camille Saint-Saens (1835-1921) escribió sobre la página de Debussy (1862-1918): “El Preludio a la Siesta de un Fauno tiene una bonita sonoridad, pero no se puede hallar en él la menor idea musical propiamente dicha. Se parece a una pieza musical, como la paleta de un pintor se parece a una pintura”. Lo curioso es que tenía razón aunque lejos de resultar finalmente un desprecio, como seguramente debe haber sido la intención, sirvió para reafirmar el carácter impresionista de la música del compositor francés. El solo de flauta inicial (perfecta Cecilia Ulloque), es uno de los pasajes musicales que abre las puertas del siglo XX con su carga de sensualidad y sutileza. Son diez minutos plenos de empastes, veladuras ya no pictóricas cuanto si musicales, difíciles de entender en la época en que fue…
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