La programación de la actual temporada de los festivales de Lucerna se abría con un anuncio extraordinario: el concierto inaugural (y sus dos repeticiones) iba a consistir en nada menos que la Octava sinfonía de Mahler, la "sinfonía de los mil", obra monumental, profunda e infrecuente, de proporciones descomunales, se mire por donde se mire. Dado que el tema del presente festival lleva por título ‘La Fe’, dicha programación parecía más que acertada. De hecho, el insigne Abbado ya ha programado (editado y comercializado en DVD) todas las restantes sinfonías de Mahler en su festival de Lucerna. La hora de la Octava había llegado. El radiante himno Veni creator spiritus, de Rábano Mauro, alegre canto a la esperanza, y la solemne escena final del Segundo Fausto, trascendencia y redención, iba a tener su merecido lugar.
La sorpresa fue…
Comentarios