Pocas veces he visto en el Festival de Lucerna tanta gente a la puerta del KKL con el cartelito de “suche Karte”. Efectivamente, todo el papel estaba vendido para el concierto de esta noche en el que se iba a interpretar una de las obras corales más queridas del público, a cargo de los conjuntos que todo el mundo considera los más apropiados para ella, con un cuarteto de solistas de los que hacen brillar el cartel, y todos ellos al mando de un director-estrella que, desde el año pasado, es ya “maestro scaligero” con todos los galones. En principio, Verdi no es el primer nombre que viene a la mente cuando se habla de Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942). Sin embargo, no es un autor al que Barenboim hubiera tenido abandonado hasta el momento de iniciar sus actividades en la Scala en 2007. En particular, y por lo que concierne a este…
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