Le ocurre al Festival Beethoven de Bonn, la gran cita de la música alemana al inicio del otoño, lo que a otros eventos de su calado y tirón internacional. Se esfuerza en llevar a cabo programas educativos para jóvenes, conciertos sin prejuicios en los que se incluye pop, así como proyectos vinculados al cine, la danza e incluso este año al medioambiente.
Mucho empeño por captar nuevos públicos, pero lo cierto es que las citas con las grandes orquestas en la Sala Beethoven de Bonn cuentan con un público extremadamente envejecido. No se trata de discriminar a nadie por su edad, pero la abrumadora marea de cabezas blancas en el patio de butacas da qué pensar en cuál será el público que tendrán en el futuro formaciones como la Sinfónica de Londres, que actuó en esta ocasión.
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