La segunda ópera ofrecida por el Festival de Bayreuth en el Liceu de Barcelona, Lohengrin, fue indudablemente la más desigual de las tres como espectáculo global, lastrado por un elenco vocal en general entre inadecuado y mediocre, y al margen del excelente trabajo de los cuerpos estables del Festival. A pesar de todo, el entusiasmo del público se desbordó nuevamente en todo momento; aunque, a la vista de lo escuchado, a uno le cuesta creer que de verdad un Festival como el de Bayreuth -en el que, hace años que faltan las verdaderas primeras figuras del panorama wagneriano, por cuestiones de sueldos y el amplio tiempo de ensayos- no pueda ofrecer algo mejor a nivel vocal. Comenta mi compañero Agustín Blanco Bazán con respecto a una función de Lohengrin en el Festival de Bayreuth de este año, con un cast prácticamente idéntico al que aquí…
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