Hay cubanos en todas partes, los puede uno encontrar al frente de una caravana de camellos en el desierto del Sahara, en la nómina de un Banco en Filipinas, de investigador en un puesto de la NASA en el Polo Norte, en un submarino de cualquier color en el fondo de un océano, de gondolero en Venecia, de maraquero en Suecia, de Concertino de una gran orquesta sinfónica en Londres y -cual bohemios del s. XX y XXI-, en casi todas las academias, orquestas y agrupaciones del mundo, tocando y enseñando música clásica y popular. Pero lo que sí me parece único en su especie es que un cubano aparezca tocando música folklórica de los Alpes Suizos… allí mismo… en los Alpes Suizos… nada de estar fusionando las maracas y el bongó o las lujuriosas síncopas afro cubanas con la música Alpina… nada de eso, sino interpretando folklore suizo al duro y sin…
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