Maximino Zumalave fue el encargado de dirigir un programa en el que se mezclaron ensoñaciones e intimismo, unidos por el eje transversal de la melancolía.La obra O mencer dos Soños de Xavier de Paz fue la encargada de inaugurar el programa. Una composición que se estrenaba por primera vez en España, producto del encargo para el pabellón español de la Expo de Hannover (2000) y cuya dedicatoria es para el propio Zumalave.Una partitura con claro talante postromántico pero sin caer en obviedades, deudora de Debussy y de los primeros intentos de disipación de la tonalidad. Tono oscuro, a ratos fúnebre, y una constante fluctuación --un juego de intensidades bien elaborado-- que tan bien supo representar la cuerda, la auténtica protagonista de la noche.En un mismo ambiente de recogimiento comenzaron los primeros compases de las cinco canciones…
Comentarios