Siete años después de la última reposición vuelve, en dos tandas (la siguiente en turno de abono, la actual en sesiones extraordinarias -una cancelada por la huelga general del pasado 14), la celebrada producción de Gas, que el público sigue festejando y tiene sus puntos, pero también sus desenfoques (y hay versiones como la de Pelly, posterior, más interesantes y otra -más enloquecida pero con alguna idea más novedosa- de Michieletto que he tenido ocasión de ver y reseñar).
Esta vez hubo ritmo, pero también más contención, no sé si en razón de los intérpretes o porque se ha dejado de rizar el rizo. De cualquier modo sigo pensando lo siguiente: “por ubicar en época del fascismo la acción, incurrió en sinsentidos. El primero de todo es que parecía un trozo de los que Fellini hubiera descartado para su Roma. El Elisir es una obra de…
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