"Sólo faltó la cabra" exclamaba una aficionada viguesa destacada conocedora de la música de Igor Stravinsky cuando Pedro Halffter concluyó su versión de La historia del soldado. A partir de aquí, y después de dejar claro que estoy completamente de acuerdo con la sentencia, poco más puedo decir.
Aclararé, en primer término, por qué se juzga tan severamente la interpretación y en segundo lugar, explicaré a nuestros lectores no españoles qué es 'la cabra' para que puedan entender el sentido de la crítica. He pedido a la aficionada que escribiera ella misma, pero, muy discreta, se ha negado.
Por partes: varios de los instrumentistas que acompañaban a Pedro Halffter no daban el mínimo suficiente con un violín que desafinaba llamativamente, una torpe percusión y otras lindezas. Se salvó con una intervención muy notable el trompetista: Germán…
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