Buceando por internet (me gusta más 'bucear' que 'surfear') se encuentra uno noticias que realmente se merecen una difusión amplia. La investigación en la que me fijé hoy es digna de -cuando menos- un Premio Ignobel. Porque seamos sinceros, todos nos hemos preguntado en más de una ocasión por qué la gente tose tanto en los conciertos, es más, por qué parece que todos los acatarrados atacan precisamente en los momentos en que más pueden molestar.
Bien, pues no eran imaginaciones nuestras. Efectivamente, el economista e investigador Andreas Wagner -quien ha estudiado el tema, aunque él mismo reconoce que no suficientemente todavía- ha establecido que se tose el doble en un concierto de música clásica que en la 'vida normal' y que dentro de los géneros musicales, la música clásica es la que provoca más toses.
La respuesta evidente -el público es más viejo en la música clásica que en otros géneros- no justifica suficientemente esta diferencia en los coros de toses. Wagner reconoce que aún no tiene una teoría completa al respecto: "No se puede realmente dilucidar si lo que ocurre es algo deliberado, si es una especie de comentario que uno desea hacer sobre la música, o si se trata simplemente de un reflejo porque tienes la garganta irritada, y esta ambigüedad provoca que una tos sea un modo bastante atractivo de comentar la música, participar en la interpretación o demostrar tu propia existencia en el concierto".
Pero hay además otros aspectos a considerar: increíblemente, ¡no todos los tipos de música clásica provocan igual cantidad de toses y carraspeos! Por lo visto, si de toses se trata, las piezas vanguardistas del siglo XX son más tranquilas que los movimientos lentos de las obras 'convencionales', o así lo considera el Prof. Wagner.
Por su parte nuestro editor, el Dr. Carreira, constata que la ópera es mucho menos tusígena que la música de cámara, y lo atribuye al estado de tensión emocional que provoca una buena representación, que distrae al espctador de sí mismo. La opinión de los intérpretes es bien conocida y suele verbalizarse con un "es como si ladraran en medio de la obra", un "es que a mucha gente del público le pone nervioso el silencio de la sala", o explicaciones menos piadosas.
Si creen que me estoy inventando la noticia, o quieren ampliar los datos, pueden leer el artículo completo en el siempre serio The Telegraph del 29 de enero, o simplemente pinchando este enlace.
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