Esta es la primera vez que veo actuar al Ballet de la Generalitat Valenciana, de cuyo trabajo apenas tenía referencias. Es una pequeña compañía (creo que 14-18 bailarines) que parece tener predilección por la estética neoclásica, la claridad y la sencillez, opciones que se ven perjudicadas por la composición de la compañía, con bailarines de físicos muy desiguales y por lo general poco estilizados, un deficiente trabajo de coordinación, una marcada desigualdad técnica y expresiva y una ausencia de criterio estético por parte de la dirección. Por otra parte, la imagen de la compañía se ve obstaculizada un equipo de figurinistas que parecen estar condicionados por un excesivo puritanismo que se contradice con el repertorio que están bailando. Esto fue evidente sobre todo en Bolero, donde las mallas pegadas al cuerpo -y con transparencias…
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