La Clemenza de Tito ha sido muy agraciada en sus ultimas reposiciones en el MET, y quizás sea por ello que esta nueva presentación de la ópera de Mozart, si bien tuvo muchos puntos positivos, no llegó a satisfacer en la medida de lo deseado.
A esta situación contribuyó fundamentalmente el desempeño de Giuseppe Filianoti quien a cargo del emperador romano se lo oyó excedido por los requerimientos vocales de la parte. El tenor italiano posee un bello y muy ductil timbre que conduce con mucha clase y elegancia. Es innegable su cuidadoso apego al estilo mozartiano, así como su inmaculado fraseo y el modo en que acentua en su decir los cambios psicológicos del personaje. Sin embargo cuando debió afrontar las coloraturas –que no son pocas para su parte- su ataques resultaron imprecisos y forzados, y esta situación parecio fatigarlo al punto de…
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