El muy esperado regreso de Claudio Abbado a Madrid, tras aquella Novena de Mahler del 2010 que causó tanto impacto, llegó en forma de dos conciertos dedicados íntegramente al repertorio clásico. El italiano se puso al frente de la Orchestra Mozart, que él mismo fundó en 2004 y que suele trabajar también con directores especializados como Gardiner, Dantone, Pinnock o Brüggen y con músicos del HIP asociados como Giuliano Carmignola. El resultado es una orquesta de instrumentos modernos que no suena historicista en absoluto pero que parece conocer a la perfección los códigos interpretativos del clasicismo, que es lo que ha venido tocando con mayor asiduidad en sus casi 10 años de existencia.
Esto resultó muy obvio en la interpretación de la Sinfonía nº33 de Mozart, en la que la orquesta conseguía transmitir una extraordinaria ligereza a…
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