Kodaly. Me quedó la sensación que la directora Yeny Delgado (felicidades por su dulce y personal espera de un bebé) puso énfasis en el aspecto nacionalista de la obra, húngara por donde se la mire y cargada de pasajes netamente gitanos. Como muchos saben, Kodaly y Bartok pudieron clasificar más de 6.000 temas folclóricos de la zona magiar de Europa y en muchísimos casos los convirtieron en música internacional, en general de carácter sinfónico. También mereció atención la acentuación de muchos de sus pasajes, las que tienen relación con el acento de su idioma. La orquesta entendió bien el carácter y respondió en consecuencia luciéndose además, el clarinete de Juan Eugenio Tiburcio. Bruch. Una muy breve “romanza”. Son nada más que siete minutos pero, como casi toda la obra del autor, cargada de lirismo apasionado. Esto me permite señalar…
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