Hace unos cinco años escribí aquí mismo una reseña de la misma obra desde Bruselas [leer reseña]. Dentro de dos meses -escasos- me toca otra. Y como a estas alturas no voy a volver a hablar de lo que significan, en absoluto y para mí, el autor y esta obra, voy derecho a la ejecución.
Lo primero que se me ocurre decir es que o el Liceu no se empeña lo bastante o no tiene tanto ojo para homenajear a Verdi como a Wagner. Es duro competir con una visita de Bayreuth en concierto (así sea el Bayreuth un tanto devaluado de hoy), pero ni la apenas mediocre presentación de La forza del destino al principio de esta temporada, ni los cuatro conciertos con fragmentos escogidos que iniciarán la próxima parecen contrapeso suficiente. Pues esta colaboración con l’Auditori y la principal y mejor orquesta de Cataluña no mejora mucho el puntaje. Por dos…
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