Pertenece Ylem (1972) a las piezas de los años sesenta y setenta del pasado siglo en las que Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928 - Kürten-Kettenberg, 2007) profundizó de forma más decidida en la percepción extrasensorial y en la comunicación a un nivel más profundo entre los seres humanos. El hecho de que el compositor alemán pida a sus intérpretes que se comuniquen de forma telepática para revelar la partitura es un síntoma más que evidente. Del mismo modo lo es el rol que Stockhausen señala para el director de esta obra camerística para 19 músicos: un director que simplemente se limita a situarse de pie frente al ensemble, preferiblemente en el patio de butacas, rodeado del público, sin realizar gesto alguno, catalizando energías e imponiendo su presencia (en este sentido, la ‘dirección’ de esta partitura por el propio Stockhausen se…
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