Esta era la última función con el primer reparto y bien hice en ir a verla. Si sobre la puesta en escena no tengo que decir nada nuevo (salvo que algunos de los intérpretes parecían más convencidos o personales que sus pares), la actuación de Pons, siempre un poco opaca al principio (lástima con esos famosos compases ‘del Rin’) resultó más interesante, clara, y cuando hizo falta áspera que en la ocasión anterior (la orquesta, que estuvo ligeramente mejor, tuvo hacia el final algunos fallos en los metales poco halagadores). Si en lo sustancial los repartos parecen equilibrados porque donde unos presentan otras virtudes, otros tienen otras, éste resultó mejor básicamente por los gigantes, Erda y, sobre todo, Loge.
Dohmen ha sido un Wotan importante y lo sigue siendo cuando no tiene que ascender: allí la voz está fatigada, corta y pierde…
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