«Esquilo pudo crear obras de valor eterno, porque con ello cumplía una misión de su tiempo, y por eso su arte fue conocimiento... La época prescribe la dirección de las tareas, y el que marcha contra esa dirección tiene que fracasar... Un arte creado al margen de esa dirección y por tanto sin misión que cumplir, ni es conocimiento, ni es ayuda, en una palabra, no es arte ni tiene consistencia». Así se expresaba con respecto a la relación entre artista y contexto histórico el escritor austriaco Hermann Broch en esa genial novela que es La muerte de Virgilio (1945); y ese fragmento de su obra ha venido a mi mente pensando en la revolución musical que catalizó Claudio Monteverdi (Cremona, 1567 - Venecia, 1643) en la transición entre la prima prattica y la seconda prattica: hito crucial en la evolución estilística de la música europea que el…
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