Siglo XIX. En un gran salón de boiserie oscura y lleno de libros, adustos caballeros de negro se aprestan a abrir las grandes vitrinas que como en un museo contienen reliquias del pasado escocés. La del medio no es un mero uniforme sino un ser humano. Elena, la bellísima dama del lago, cobra vida para dramatizar el poema de Sir Walter Scott, con soldadesca y todo. Los caballeros y espectadores ayudan a esta representación que comienza cuando Elena ofrece al rey de Escocia cruzar el lago para alojarse en su casa. Mientras navegan, la pared del fondo se abre para permitirnos ver la gran escalera de caracol donde se desarrollará la representación. El rey, que se ha presentado como un simple “Uberto” se enamora perdidamente de la dama, quién a su vez está enamorada de Malcolm, miembro de uno de esos clanes salvajes de las tierras altas que…
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