Enrico Thovez, uno de los paladines del wagnerismo en Italia, definió despectivamente la ópera verista como "un arte hecho de navajazos y violinadas, de camorra y parloteos, de blasfemias y peroratas". Sin duda alguna, Thovez se está refiriendo al paroxismo dramático y musical de las recientemente estrenadas Cavalleria rusticana (1890) y Pagliacci (1892), que cuando escribe Thovez ya se habían convertido en obras favoritas de los más variopintos públicos de Occidente.Canio es el arquetipo del payaso triste, condenado a hace reir mientras la tragedia corroe su corazón, un personaje característico de la literatura, la música y la pintura de la Belle Époque, que de la mano de Charles Chaplin se convertirá en uno de los iconos del siglo XX. La violencia textual, gestual y vocal de Pagliacci resultó tan fascinante que raro es el teatro en el…
Comentarios