Hace tiempo leí que Agatha Christie había dicho de sí misma que como escritora era una perfecta máquina de fabricar salchichas. Alguien comentaba a propósito que las salchichas pueden ser deliciosas, y por lo tanto eso no implica ningún demérito, pese a lo mucho de mecanización y de rutina que conlleva producir un producto semejante una y otra vez. Debido a una especialización concreta y podría decirse que excluyente, es difícil pensar que un fabricante de salchichas que haya perfeccionado sus maneras durante años pueda de repente fabricar magdalenas con idéntico grado de excelencia.
Todo esto viene a propósito del producto que muestra el mejor cantante que intervino en el Acto I de Die Walküre en el concierto de abono de la OSCYL el sábado 1 de junio: Christopher Ventris. Se trata de un tenor de material lírico que ofrece unas…
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