Me siento tentado a decir en parte lo que ya expresé en mi libro La música que yo viví cuando comentaba sobre la poderosa y titánica Segunda sinfonía del austríaco Gustav Mahler luego de escucharla en el cierre del Festival de Salzburgo con solistas alemanas, coro y orquesta vieneses conducidas por ese pequeño gigante que es Sir Simon Rattle. Esa versión fue esplendorosa. Por supuesto no tiene sentido y tampoco interesa comparación alguna, pues sinceramente la ofrecida por el maestro Lhez y sus dirigidos debe ser considerada una notable interpretación generadora del largo aplauso del público que casi colmó el teatro. En 1967, el laureado director norteamericano Leonard Bernstein dijo “solo después de haber experimentado el horror de Auschwitz, los frenéticos bombardeos de Vietnam. Hungría, Suez, la bahía de Cochinos, el asesinato en…
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