Pocas veces desde la reinauguración del Teatro Real se ha podido gozar de la ópera con la intensidad de esta Lucia di Lammermoor. El equilibrio entre todos los elementos permitió que disfrutásemos de una buena dirección orquestal, una coherente propuesta escenográfica y un reparto vocal magnífico, rayano por momentos en lo indescriptible.Edita Gruberova sigue siendo la mejor cantante belcantista del mundo y lo demostró en el Real con creces. ¿Para qué contratar a Dessay o Deviá si Gruberova está en plena forma? Para nada, porque su Lucia es un milagro. Gruberova se ha olvidado de pensar en la técnica y la voz fluye con enorme naturalidad. Para ella no hay escollos y canta economizando el aire, reduciendo al mínimo la intensidad para luego ampliarla. Gruberova hace 'glisandi', 'portamenti', picados, escalas y trinos a la perfección. Su…
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