Empecemos, en cuanto al exotismo, por la segunda parte del programa. Es común hacer el primer acto de la segunda jornada del Anillo en un concierto (sin subtítulos, pese a que algunos fervientes jóvenes wagnerianos se mostraban escandalizados por tal falta: ni es un derecho adquirido, ni un deber, es caro, y se supone que la gente conoce de qué va si no el texto … Y en cualquier caso seguir sólo la música ayuda mucho a entenderla). Para ‘redondear’ hay diversas ‘estrategias’. El preludio y muerte de amor está servido pero, claro, es corto. Se agrega la imprecación de la protagonista del primer acto, pero aquí tras el preludio de Lohengrin, lo que quizás está bien para que la soprano descanse pero no sólo casa mal con la ópera romántica sino que casa aún peor con el preludio y muerte de amor reservado para el final, sobre todo si en el…
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