Las notas de programa fueron buenas. Pero la presentación de cada obra del repertorio ofrecida por el maestro Izcaray, donde él explica su visión estética del material musical, no tuvo desperdicio y ayudó, sin duda, a la comprensión cabal de cada composición. En lo que a mi respecta debo decir que me agrada ese estilo que ya no depende del lugar donde se realiza el concierto, sino depende de la intención que el conductor desea imprimir a su labor. He tenido la oportunidad de ver y escuchar, fuera de mi país, a grandes nombres del podio hacer lo mismo, como así también a otros que no tienen esa costumbre. El tema da para un comentario más profundo que conduzca a entender las motivaciones de actitudes tan contrapuestas. De todas maneras, este nuevo y esperado regreso del maestro fundador de la sinfónica local despertó el entusiasta…
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