El contrabajista, compositor y profesor Fernando Grillo (Perugia, 20.07.1946; Perugia, 23-07.2013) ha fallecido en Perugia a la edad de 67 años. Formado inicialmente en Perugia con Corrado Penta, luego amplió sus estudios de contrabajo y composición con Valentino Bucchi en este mismo conservatorio, donde fue compañero de Riccardo Chailly (y tocó por primera vez a sus órdenes). Tras graduarse con honores en 1970, colaboró durante dos años con el compositor Giacinto Scelsi. En 1975 ganó el Premio Gaudeamus, de música contemporánea, e inició una fructífera carrera como contrabajista -sin abandonar la composición- que le llevó a estrenar numerosas composiciones para contrabajo de los principales compositores de su tiempo: Xenakis, Christian Wolff, Klaus Huber, etc., así como obras suyas.
Desde sus primeros años como profesional inició una profunda y rigurosa investigación sobre las posibilidades sonoras del contrabajo que acabó convirtiéndole en un experto en todos los recursos de producción del sonido en su instrumento: la mecánica de la vibración de las cuerdas y sus posibles alteraciones, los armónicos producidos con el arco o directamente con los dedos, posiciones de arco y de brazo y cómo alteran la emisión sonora, etc.
Grillo destacó especialmente por su interés por la música de vanguardia, que se reflejó en todos los aspectos de su carrera. Como pedagogo y técnico de su instrumento, a Grillo se le debe la creación de bastantes efectos usados en el contrabajo, que luego fueron introducidos en sus obras por Salvatore Sciarrino, Harrison Birtwistle, Iannis Xenakis, Luciano Berio o Karlheinz Stockhausen. Decenas de compositores de las últimas décadas le han dedicado obras musicales.
Entre 1984 y 1994 fue profesor de los Cursos de Verano de Darmstadt. En el año 2000 se convirtió en profesor de contrabajo del Conservatorio de Santa Cecilia de Roma. Además dió cursos y clases magistrales por todo el mundo.
En los últimos años habia reducido mucho sus conciertos como contrabajista, ya que se sentía decepcionado con el modo en que los compositores actuales se acercaban al contrabajo: "A menudo tengo la impresión de que los compositores usan mis técnicas meramente como efectos sonoros, no en un sentido realmente musical, y así al final me he vuelto más reservado en lo que a colaboraciones se refiere y me he retirado de los escenarios de la nueva música".
Grillo tocaba un contrabajo del siglo XVIII atribuido a Pietro Giacomo Rogeri con un arco francés de Horst Heinz Pfretzschner.
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