Au revoir les enfants. Enseguida de empezada la obertura, la maestra hace formar fila a sus pequeños alumnos en el salón escolar que servirá de decorado único y luego de despedirlos se va a rendir cuentas a los agentes del servicio de seguridad. Desde el jardín la observan cuatro soldados coronados por el inconfundible casco de las tropas de ocupación alemana. El telón vuelve a caer para inmediatamente levantarse mostrando a Oroveso y los miembros de la resistencia italiana conspirando en el salón escolar abandonado.
En esta versión de Norma, es Roma la que ha sido ocupada por un poder extranjero y no bien se van los conspiradores irrumpen el agente Pollione y Flavio, su secuaz. Pollione se esconde en la cocina y Flavio, que tiene la mala idea de salir corriendo al patio, es muerto a cuchillo ahí mismo, para ser enterrado bajo las tablas…
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