Edith Kraus (Viena, 1913 - Tel Aviv, 2013), una de las pocas supervivientes del horrendo campo de Terezin - Theresienstadt, creado por los nazis para mostrar al mundo que los artistas judíos eran bien tratados por el nuevo régimen -y lamentablemente engañó a muchos-, falleció el pasado 3 de septiembre en Tel Aviv, donde residía desde 1949.
Kraus, niña prodigio del piano, fue la alumna más jóven de Artur Schnabel en la Berlin Hochschule für Musik entre 1927 y 1930, y posteriormente de Leo Kestenberg, con quien colaboró en muchos de sus proyectos. En 1943 fue deportada a Terezin donde se convirtió en una de las principales artistas del campo. Allí, entre otras muchas interpretaciones de música de repertorio y contemporánea, estrenó la Sonata para piano nº 6 de Victor Ullmann, compositor con el que mantuvo una gran amistad hasta su deportación a Auschwitz en 1944.
Tras el fin de la 2ª Guerra Mundial se volvió a casar -su primer marido, Karl Steiner, murió en Auschwitz- y en 1949 se trasladó a Israel. Entre 1950 y 1981 fue profesora de la Academia de Música de Tel Aviv, luego parte de la Universidad de Tel Aviv, donde se ocupó de mantener viva la tradición de la escuela de piano de Busoni, Horowitz y sus propios maestros. Aunque siempre había dedicado gran parte de su tiempo a preservar el recuerdo de Terezin y el Holocausto, fue especialmente tras su jubilación cuando se convirtió en una figura pública que recorría todo el mundo dando conferencias y clases magistrales, y protagonizando entrevistas y documentales sobre Terezin y la música de los años 1930. En 1994 tuvo que dejar de tocar por un ataque cerebral, pero ello no mermó su actividad, aunque en los últimos años renunció a los viajes internacionales.
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