Hay que hacer acopio de fuerza espiritual antes de encender la televisión y encontrarse con la podredumbre del ser humano en estado puro. Las buenas noticias brillan por su ausencia y la falta de trabajo unido al miedo de perderlo por parte de las personas que lo tienen, sume a la población en un estado de tristeza y recelo que se convierte en un pesimismo tal, que raro es no oír quejidos lamentosos acerca del ahogo económico que asola a gran parte de nuestra población. Por lo tanto, alegra mucho el alma saber que en tiempos de crisis, las personas todavía siguen confiando en el poder de la música para cambiar su estado de ánimo, porque, como dicen los expertos, la realidad a veces no se puede cambiar, pero sí nuestro enfoque ante ella, y desde luego, después de salir de casa y escuchar un concierto de gran calidad, no cabe duda de que,…
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