Precioso programa preparado por Daniele Gatti y el Concertgebouw para su segunda y última intervención en el Festival, con tres piezas relacionadas con el asunto de la muerte. Es bien sabido que, en el momento de su muerte en 1945, a Béla Bartók le faltaban por orquestar apenas docena y media de compases de su Tercer Concierto, y que esa tarea fue completada por su alumno Tibor Serly. La Musique funèbre de Witold Lutoslawski es una obra de encargo precisamente para conmemorar el décimo aniversario del fallecimiento de Bartók (aunque el autor se retrasó casi tres años en honrar su compromiso). Y en Romeo y Julieta Shakespeare conmovió al mundo con la tragedia de sus protagonistas. No conocía la Musique funèbre, aunque como es habitual en Lutoslawski se trata de una música que atrapa por su simplicidad y su dramatismo. Escrita para…
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