Cuando alguien tan poco propenso a morderse la lengua como Norman Lebrecht reconoce que Christian Thielemann (Berlín, 1959) es el mejor intérprete actual del canon alemán, por algo será. Una de esas razones -tengo para mí- debe ser que, además de dedicarse de manera incansable al repertorio “de toda la vida”, a Thielemann también le gusta ir desenterrando obras poco o nada tocadas, pero igualmente alemanas al ciento por ciento. Hoy ha dado otro ejemplo poniendo en atriles los Ernste Gesänge de Hanns Eisler. De Eisler (1898-1962) sabemos que fue un compositor de los declarados “degenerados” por el III Reich, que fue alumno de Schönberg, que también se dedicó a la enseñanza (aún hoy existe un prestigioso conservatorio en Berlín que lleva su nombre), que se preciaba de tener como amigo a Bertold Brecht, y que abrazó el marxismo sin dejar de…
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