Se pregunta Paul Griffiths, en sus muy ilustrativas notas para este nuevo disco de ECM, si a día de hoy podemos escuchar de forma conjunta la radical modernidad que en su estreno supuso (que quizás aún supone) el segundo de los cuartetos de cuerda de György Ligeti junto con la belleza meditativa e intemporal (¿conservadora, regresiva en el momento de su creación?) del archipopular ‘Molto adagio’ del Cuarteto de cuerda en si menor de Samuel Barber... Para Griffiths (y creo que cualquiera podría suscribir ahora esto), ambos son ya clásicos completamente asimilados del pasado siglo: dos de sus múltiples rostros, sin los cuales el retrato de toda una época estaría incompleto (como lo estaría sin el neoclasicismo de Hindemith y Stravinsky, sin el minimalismo de Reich y Glass, sin las piezas electrónicas de Stockhausen y Xenakis, sin la…
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