¿Quién es el Grial? El regisseur Stephen Langridge responde al tan ingenuo como significativo interrogante de Parsifal mostrando al grial como una persona, antes que un objeto. En el momento de la consagración en la segunda escena del primer acto, las cortinas de velada transparencia del gran cubo (único decorado central durante toda la obra) se abren para mostrar un niño semidesnudo y al borde de la pubertad. El reticente y dolorido Amfortas le abre una pequeña herida sobre la ingle, de la cual los consagrantes sacan la sangre que beberán los caballeros, en esta puesta hombres de traje gris y corbata. Y también de feroz agresividad: poco antes de la consagración cantan su primer coro espetando el sentido de la Cena a un Parsifal que trata de escaparse. Inútil: los caballeros le han cerrado cualquier salida y es así que no le queda mas…
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