Decididamente Haizorratz es una composición mucho mejor que la literatura que la ha acompañado en su estreno mundial con la Sinfónica de Bilbao. Lo que la compositora dice de su propia obra en el programa de mano es algo ampuloso y del todo prescindible, pero en fin: algo debe decir, por tradición, aunque se diría que no le gusta tener que decirlo y andar explicándose, cuando lo que ella escribe es música; pero lo que Diemecke hizo con la pieza es inadmisible. No se puede subir al podio, saludar al público, recordar que ese –encantador– acento que se escucha es mexicano y después tratar de condicionar hacia una acogida favorable al estreno: no sólo convertía el estreno en un didáctico, sino que parecía pedir disculpas por tener que interpretar la pieza, cuando en realidad Haizorratz es perfectamente madura y no necesita embajadores.…
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