Discos

Belisario cabalga de nuevo

Raúl González Arévalo
martes, 28 de enero de 2014
Gaetano Donizetti: Belisario, tragedia lírica en tres actos (1836), libreto de Salvadore Cammarano. Alastair Miles (Giustiniano), Nicola Alaimo (Belisario), Joyce El-Khoury (Antonina), Camilla Roberts (Irene), Russell Thomas (Alamiro), Julia Sporsén (Eudora), Peter Hoare (Eutropio), Edward Price (Eusebio), Michael Bundy (Ottario), Darren Jeffrey (Centurió). BBC Symphony Orchestra. BBC Singers. Sir Mark Elder, director. 2 CD (DDD) de 124 minutos de duración. Grabado en Maida Vale Studios, Londres (Reino Unido), en octubre de 2012. Opera Rara ORC49
0,0001797 Opera Rara sigue sumando títulos donizettianos a su catálogo, y ya van nada menos que veintidós óperas del bergamasco. Como en el caso de la última grabación publicada, Caterina Cornaro [leer crítica], Belisario era otro título de madurez conocido únicamente a través de grabaciones pirata, con cortes. En concreto, las más difundidas tienen a Leyla Gencer como protagonista absoluta, dirigida por Giandrea Gavazzeni desde La Fenice veneciana (1969) con Giuseppe Taddei (Opera d’oro) y desde Bérgamo al año siguiente, esta vez con ese gran barítono donizettiano que fue Renato Bruson (Hunt / Myto). Además, el cantante italiano llevaría la obra también al Colón de Buenos Aires con una protagonista más inesperada, Mara Zampieri (Myto / 1981). Con un sonido aceptable, estas propuestas tienen el principal reclamo en el tirón de nombres míticos, sin olvidar que durante mucho tiempo no ha sido un título particularmente accesible.

Para poner en pie la partitura, la discográfica inglesa consolida su alianza con las fuerzas de la BBC, lideradas por quien también es director artístico del sello, Sir Mark Elder. Se trata de una asociación fraguada con el nuevo rumbo tomado ante los cambios operados para encontrar una financiación que hiciera sostenible el proyecto soñado hace cuatro décadas por Don White y Patric Schmid. En vista de la calidad de la propuesta -artísticamente sometible a cuanta crítica se quiera- y de la transformación sin vuelta de la industria discográfica, con el colapso de algunos gigantes, sólo cabe auspiciar los mejores deseos y la mayor continuidad posible.

Belisario se compuso en un año clave de la carrera del compositor, 1836, el que también vio los estrenos de Lucia di Lammermoor en Nápoles y Maria Stuarda en Milán, aunque la obra destinada a Venecia está más cerca de la segunda que de la primera, alternando momentos de alta rutina con otros realmente brillantes. No se puede descartar que parte del resultado haya que achacarlo al texto, primer libreto escrito por un joven Cammarano que, si bien da muestras genuinas de su talento dramático, también de su inexperiencia, por ejemplo con una escena final para la soprano en la que aria y cabaletta están excesivamente separadas por el tempo di mezzo, dando lugar a una estructura un tanto deslavazada, salvada por el genio del compositor. Aunque no sólo la soprano tiene momentos de lucimiento, barítono y tenor son obsequiados con papeles muy agradecidos y escenas solistas de gran impacto -incluyendo la cabaletta 'Trema Bisanzio' para el tenor, que se compara, con razón, con la 'Pira' verdiana- y un dúo para ambos que tuvo singular fortuna. Ninguno justifica sin embargo que se le otorgue el calificativo de obra maestra a la ópera, pero al menos podemos escucharla íntegra en una edición crítica.

El reparto alterna jóvenes promesas con nombres consolidados, siguiendo la política artística de la casa. Así, Alastair Miles, que ya ha encarnado otros papeles donizettianos solemnes para la discográfica como el inquisidor ‘Dom Juan da Sylva’ de Dom Sébastien [leer crítica], otorga toda la autoridad que el emperador Justiniano requiere, con un estilo impecable. Por su parte, Nicola Alaimo (‘Belisario’), en su mejor grabación hasta la fecha, sabe reivindicarse como digno heredero y continuador de la obra de Taddei y Bruson, grandes belcantistas, por atractivo vocal, capacidad técnica y, sobre todo, dominio del estilo y de la palabra. En este sentido resulta indudablemente acertado que esté más cercano a Rossini que a Verdi, referencia indiscutible pero no del todo apropiada en el último de los protagonistas masculinos, Russell Thomas, un ‘Alamiro’ atractivo en sus medios líricos.

Entre las mujeres Joyce El-Khoury carece de la personalidad magnética de Leyla Gencer (pocas pueden igualar a la legendaria turca), pero sabe transmitir la fuerza vengativa que guía a ‘Antonina’, componiendo un personaje más atractivo en la escena final que en la presentación. Con todo, debe desarrollar la técnica, pues aunque afronta el papel dignamente, no todo es temperamento, y si el timbre oscuro es atractivo para el personaje -y un repertorio más dramático- los agudos no son todo lo limpios que cabe esperar en una voz joven que debuta discográficamente. Por su parte, Camilla Roberts asume más natural el papel de ‘Irene’, sacando el mejor provecho del dúo con ‘Belisario’ gracias a un legato de indudable clase.

El coro de la BBC tiene un papel más importante que en otras óperas del compositor, al que hace sobrada justicia en sus intervenciones. La orquesta está magnífica, desplegando sonoridades atractivas en las escenas marciales, y calidez en las líricas. Artífice de todo es sin duda la dirección de Mark Elder, atento a los cantantes tanto como a los aspectos más dramáticos de la partitura.

En febrero, la siguiente propuesta, Rita, por primera vez en estudio, en francés y en la edición crítica. ¿Alguien da más?
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