Hay alimentos que, entre ellos, se llevan fatal. Pongo por caso: está demostrado científicamente que si las patatas y el pan se encuentran en el comedor del estómago, acaban por enzarzarse en una tremenda batalla cuyo estruendo expulsamos luego por el orificio del cuerpo que más conviene a nuestra educación. Lo más curioso es que con las cosas que no te puedes llevar a la boca también sucede lo mismo.Tuve ocasión de comprobarlo hace unos días, cuando después de mezclar sin querer la ilusión de La italiana en Argel de Rossini con el drama bélico Un americano en Kabul de Bush y su harén, me entró de repente un terrible dolor de cabeza que sólo cesó cuando conseguí eructar estas palabras: la realidad es la peor de las ficciones, la más burda de las mentiras. De inmediato supe que no eran mías porque en la escuela aprendí que mientras la…
Comentarios