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La presidenta de la Sociedad General de Autores y Editores, Ana Diosdado, reivindicó ayer el carácter de "derecho moral, además de bien económico", que implica la creación intelectual. Diosdado inauguró ayer el quinto Seminario Internacional SGAE de Propiedad Intelectual, que congregará durante tres días en el Colegio de Médicos de Madrid a expertos nacionales e internacionales de los derechos de autor.El objetivo del seminario es analizar el papel que desarrollan las entidades de gestión colectiva en la sociedad moderna; así como revisar la situación que atraviesa el mundo de la cultura.En su intervención, la actriz y dramaturga recordó que "el derecho de autor es, desde no hace mucho tiempo, uno de los derechos del hombre". A su juicio, es fundamental considerar que el creador puede renunciar a que su obra sea utilizada con fines publicitarios o de otro tipo si no coinciden con sus principios personales."Junto a los derechos de tipo económico existe otro derecho moral vinculado al arte, algo que no deben olvidar en este seminario", subrayó Diosdado durante la inauguración.Para Pablo Hernández, director de los servicios jurídicos de la SGAE y director del seminario, "la creación garantiza el futuro de las sociedades modernas". En su opinión, "si se invierten esfuerzo, tiempo e inteligencia en la creación se ha de obtener un rendimiento económico que compense dicho esfuerzo". En este sentido, aportó algunas cifras como que el sector de la cultura y del ocio aportan a la economía estadounidense más del 7% de su PIB. Un porcentaje que en el caso de España supera ya el 4,5%.Hernández definió la propiedad intelectual como "un instrumento de los creadores que les permite explotar los derechos morales y también lograr una compensación económica por su obra. Pero es también un mecanismo para crear progreso, centrado en el monopolio de sus derechos por parte del autor".Por su parte, el abogado canadiense Paul Spurgeon destacó la importancia de las sociedades de gestión a la hora de controlar el uso que se hace de la creación. "El propietario de la obra creada tiene escasa capacidad para controlar el uso que se dé de su obra. Las sociedades de gestión garantizan el buen uso de la propiedad intelectual", puntualizó Spurgeon, que asistió al seminario en calidad no sólo de presidente de la comisión jurídica de la CISAC (el comité que aglutina a todas las sociedades de autor del mundo) sino también como alto representante de la sociedad canadiense de gestión de derechos, lo que le permitió describir el panorama de los derechos de autor en Estados Unidos y Canadá.David Wood, jefe adjunto de la Unidad de Medios de Comunicación y Edición Musical de la Dirección General de la Competencia de la Comisión Europea, también defendió la necesidad de las entidades de gestión de derechos en los distintos países del mundo. "Las sociedades de gestión colectiva son absolutamente necesarias para la gran mayoría de los autores ya que, a través de ellas, pueden controlar la difusión de su obra en otros países", explicó Wood, quién ofreció a los asistentes su visión sobre la realidad inmediata y el futuro más próximo de la Europa comunitaria en lo que a derechos de autor se refieres. Wood lanzó una interesante reflexión al vaticinar los cambios que supone la era digital frente a la analógica ya que la difusión de las obras a través de Internet, sí puede ser controlada por el propio autor desde cualquier lugar del mundo.
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