Claudio Abbado no podia dejar de reírse cuando recordaba a su primera audiencia londinense en 1966 poniéndose de pie ante el redoble con que comenzó el bis. Sólo que no se trataba de God Save the Queen sino de la Obertura de La Gazza Ladra. El maestro tenía entonces 33 años y a partir de este primer encuentro su colaboración con la LSO prendió como leña seca. Luego de cuatro años como director adjunto principal se transformó en titular en 1979 y a partir de allí sus desafíos fueron constantes, desde la instalación de una mesa de ping pong en una sala de ensayos gracias a la cual logró imponer su autoridad derrotando a todos los músicos, hasta un partido de fútbol contra la Filarmónica de Londres mientras dirigía Carmen en Edimburgo.
Pero el desafío mas grande fue el gran Festival Mahler en 1985. Frente a los peros de la administración de…
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