La presencia de la flauta tiene en la obra del italiano Bruno Maderna (Venecia, 1920 - Darmstadt, 1973) capítulos de especial relevancia como Don Perlimplin (1961-62) o Hyperion (1962-69), en los que este instrumento cobra un gran protagonismo a la hora de exponer sus respectivas dramaturgias y poéticas, corporeizando en su timbre el alma de la escritura. No menor es, tampoco, la importancia de la flauta en piezas orquestales como Aria (1964), Grande Aulodia (1970), Ausstrahlung (1971), o las Dimensioni III y IV (1962-63/64). De esta última, contamos en el sello NEOS (11060) con un registro histórico dirigido por el propio Maderna en 1964, en el marco de los cursos de Darmstadt, que cuenta como solista con el flautista maderniano por antonomasia (al tiempo que verdadero catalizador del desarrollo de las técnicas de su instrumento en…
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