Iniciando la temporada nº 21 del maestro Calderón al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional en esa sala tan especial como es la de la Bolsa de Comercio, y al mismo tiempo comenzando el ciclo de este año de la orquesta, se eligió un programa atractivo y poco habitual más allá del conocimiento público que se tiene de las obras ejecutadas. Por ejemplo, Rossini tiene unas oberturas chispeantes, vivaces, irónicas, de avasallante ritmo y al mismo tiempo intentando, al menos me parece, describir la idea que campea cuando uno lee el título de la misma. En este caso La gazza ladra (La urraca ladrona) con sus crescendi, decrescendi, golpes orquestales, con el famoso tema de las cuerdas de tal precisión que pareció un mecanismo de relojería. Es dable recordar que la cuerda de la Nacional es óptima, sin duda, la mejor sección de la orquesta y el…
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