Discos

Homenajes y vendimiajes

Paco Yáñez
lunes, 7 de abril de 2014
Marko Nikodijević: cvetić, kućica.../la lugubre gondola; music box/selbstportrait mit ligeti und strawinsky (und messiaen ist auch dabei); chambres de ténèbres/tombeau de claude vivier; gesualdo dub/raum mit gelöschter figur; GHB/tanzaggregat. Benjamin Kobler, piano. musikFabrik. Nieuw Ensemble. ORF Radio-Symphonieorchester Wien. Micha Hamel, Clement Power y Jonathan Stockhammer, directores. Rainer Pöllmann y Mariette Selis, productores. Christian Gorz, Dick Lucas y Michael Morawietz, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 63:36 minutos de duración grabado en Ámsterdam, Colonia y Viena, los días 4 de septiembre de 2008, 10 de septiembre de 2012, y 2 y 3 de marzo de 2013. col legno WWE 1CD 40408.
0,0002511 No es frecuente encontrar un compacto con tantas filiaciones históricas como las explicitadas en las cinco partituras aquí recogidas del compositor serbio Marko Nikodijević (Subotica, 1980). Galardonado por la Ernst von Siemens Musikstiftung en 2013, Nikodijević reúne en sus procesos compositivos la música del pasado (por cercano que éste sea) y la electrónica (que refleja sus estudios de física y matemáticas), tratando como una materia prima a esos recursos del ayer, a la gran enciclopedia del sonido como forma de arte, ya sea inscrita en papel, como partituras, o en cintas, como registros fonográficos. Influenciado por la música pop y sus experiencias como DJ, no es extraño ver cómo Nikodijević manipula una fuente sonora de forma digital, dejando su huella en ese gran archivo que son los clásicos.

En el caso de las piezas comprendidas en este monográfico de col legno, el tratamiento sonoro es instrumental, e igualmente nos remite a compositores que Nikodijević considera parte de sus heterogéneos gustos, además de un fértil sustrato desde el que desarrollar su música. La primera de las partituras explicita ya en su título su principal deuda, la base desde la que se erige esta deriva elegiaca: cvetić, kućica.../la lugubre gondola (2009). Escrita para orquesta, supone una suerte de ostinato continuo, de marcha fúnebre que evoca ecos wagnerianos y lisztianos no menos que una obra de Sibelius: la bellísima El cisne de Tuonela (1895). Otros referentes aquí explicitados se sumergen en aguas más turbulentas, y no sólo en las de esta Venecia revisitada, como el homenaje a una muchacha albanesa ahogada por la policía serbia en el Danubio, con lo que la partitura se convierte en una denuncia política, en un recordatorio de las barbaries étnicas que asolaron los Balcanes hace apenas dos décadas. A ello se suma, según Bernd Künzig, una deuda con el lenguaje de Claude Vivier y sus ilusiones sonoras. Éstas emergen en una pieza de gran densidad, muy homogénea, en las que la cuerda presenta una movilidad continua, un arrastre de frases que parece interminable: partitura que, como las de Morton Feldman, parece vivir autónomamente más allá de la audición de estos 16 minutos en los que se nos hace revelable.

Escrita para ensemble, music box/selbstportrait mit ligeti und strawinsky (und messiaen ist auch dabei) (2000-01/2003/2006) vuelve a darnos pistas en su título de por dónde van los tiros en esta pieza de fulgurante arranque plagado de polirritmos y texturas de notable impronta ligetiana (del último Ligeti), que se convierte en la más evidente influencia. Sus mecanismos, el uso de instrumentos como el clavecín, la prolija imaginación sonora, etc., todo ello va conformando lo que Marko Nikodijević define (igual y sorprendentemente) como un autorretrato; autorretrato que podemos comprender trazado por esos recursos y estilos musicales en los que se reconoce, de los que ha tomado sustancia, que conforman su ADN musical, y, por tanto, son ya él mismo. A ello le suma, como adelantamos en el primer párrafo de esta reseña, una sesuda organización del material musical a partir de métodos de composición matemáticos basados en algoritmos y fractales. Más que citas explícitas, que nos costaría reconocer, hay un homenaje y una apropiación del estilo, de una actitud: obviamente abierta, flexible y alzada como celebración de la propia música, con una amplia sonrisa (algo que caracterizaba, esa festividad en lo creativo, tanto a los tres compositores referenciados en el título como al propio Nikodijević).

Nuevo homenaje, igualmente elegiaco, chambres de ténèbres/tombeau de claude vivier (2005-07/2009-12) es una pieza en tres partes contrastantes dedicada al canadiense Claude Vivier, de cuyo lenguaje bebe Nikodijević de forma más que evidente en su deslizamiento en las fronteras que separan un lenguaje tonal actualizado de las técnicas extendidas que deparan un paisaje de corte ruidista. Cada una de estas tres cámaras sonoras representa un mundo, que va desde la lúgubre introducción de la primera al universo underground de asfixiante violencia y sexualidad en el que se (con)sumía Vivier, en la tercera, pasando por un movimiento intermedio polirrítmico repleto de ecos del Este, en el que se concitan aromas multiculturales. Espacio y cámaras de memoria acústica, con numerosos compases de un enorme virtuosismo y nada sencilla medida por su delirante polirritmia expandida por todo el ensemble (en la tercera cámara en los límites del centrifugado por su apremiante aceleración), para Bernd Künzig estamos ante un retrato que no sólo alberga ecos del compositor canadiense, sino mucho del propio Nikodijević.

El concierto para piano y ensemble gesualdo dub/raum mit gelöschter figur (2012) es una nueva deriva que podríamos aproximar formalmente a la pieza lisztiana, si bien aquí la música se organiza en células fractales muy sofisticadas e intrincadas acústicamente. Los madrigales de Carlo Gesualdo son el punto de partida, y su transformación da lugar a una obra de nuevo muy densa y oscura, a otra cámara elegiaca en la que el piano se destaca por encima de un sesudo trabajo a partir de los intervalos que Nikodijević estudia en la música del compositor renacentista. Un amplio espectro cromático se ve punteado por trémolos, arpegios y glissandi que confieren una mayor heterogeneidad a este río sonoro que conecta dos épocas históricas tan vinculadas en las últimas décadas ya no sólo por la música de Nikodijević (recordemos su pieza del año 2004 gesualdo transcriptions I - objekt/raum), sino por la de autores como -especialmente- Salvatore Sciarrino.

Nueva partitura orquestal, GHB/tanzaggregat (2009-11) es una pieza psicotrópica basada en la notación alemana a la que dan lugar las iniciales de los componentes del ácido gamma-hidroxibutírico. Todo en la partitura se convierte en un viaje alucinatorio que, según Bernd Künzig, nos remite a un encuentro entre Aram Jachaturián (otro de los compositores reverenciados por Nikodijević) y la música techno; encuentro que, personalmente, creo que también convoca al norteamericano John Adams con algunas de sus piezas orquestales. Desenfreno rítmico, un uso de los metales graves en glissandi que es materialización sonora del estado de fluctuaciones mentales producido por la droga, proliferación de motivos en apariencia caótica, constantes alternancias dinámicas, impronta del pop..., todo en GHB/tanzaggregat remite al exceso, a una celebración festiva de unos sentidos abiertos a otras formas de comprender la realidad. Como pieza conclusiva, desde luego, nos lleva por derroteros bien diversos que las tramas elegiacas antes visitadas, aunque en algunas de ellas (destacadamente la pieza après-Vivier) ya latían estos cuerpos desenfrenados, esta exaltación orgánica, esta explosión de timbres y colores.

Las interpretaciones se antojan soberbias, como es habitual en esta serie de col legno. Dentro de su notabilidad, destacaría la firmeza rítmica y la belleza textural desplegada por los alemanes musikFabrik en las piezas a partir de Gesualdo y Vivier; sin olvidar la fabulosa rúbrica que ponen la ORF Radio-Symphonieorchester y Jonathan Stockhammer en la lisérgica GHB. Escuchada en contraste con la pieza lisztiana, uno no puede más que maravillarse por la flexibilidad de la orquesta austriaca y por el dominio del tempo del director norteamericano, del cual en Mundoclasico.com ya hemos dado cuenta de sus muchas virtudes en este tipo de estéticas híbridas (recordemos su dirección de piezas de John Zorn y Frank Zappa en Porto).

El apartado de registros es igualmente ejemplar, como la edición del compacto, repleta de fotografías y ejemplos de partituras a color, además de un ensayo amplio y documentado a cargo del ya citado Bernd Künzig, cuya lectura nos clarificará aspectos relacionados con la construcción matemática de estas partituras, además de las ya de por sí obvias referencias musicales que emergen a estos homenajes que tanto (y tan bien) vendimian la historia.

Este disco ha sido enviado para su recensión por col legno.
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