Nueva visita del Concertgebouw a Londres, esta vez con tres veladas dedicadas en la primera parte a Mozart, Haydn y Beethoven, y siempre una sinfonía de Bruckner en la segunda parte. El tercer concierto, que incluye el Concierto para piano nro. 1 de Beethoven y la Novena de Bruckner será motivo de una reseña aparte por Andrew Maisel. De los dos primeros me encargo en estas líneas que comienzan con la usual alabanza a la orquesta y su director. A veces uno encuentra algo desganada a la Filarmónica de Viena, especialmente en el foso de la ópera de la ciudad durante esas funciones de rutina. Y los berlineses son una máquina perfecta, pero de vez en cuando es esta misma perfección la que los hace mecánicos hasta el punto de quitarles el alma. No así la orquesta que completa el trío de las tres grandes, la del Concertgebouw. ¿Cuándo se los…
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